EL CALAFATE Clima

El fiasco de la Presidenta Cristina Fernández que no pudo recibir la mínima atención en el hospital público de Río Gallegos inaugurado en 1995 por su esposo gobernador y por el  presidente Carlos Menem -con ella en el palco-  es una muestra del deterioro del sistema de salud provincial.

Previsible consecuencia tras veinte años de desatención de un mismo gobierno,  profundizado por la irresponsable disputa entre nación y provincia.

Los publicitados  Centros de Integración/Coordinación/Articulación que el Ministerio de Desarrollo instaló en la provincia son todo lo contrario de lo que sus pomposos nombres predican. Verdaderas islas territoriales escindidas del sistema de salud provincial. Enclaves de la estratégica ocupación del gobierno de Peralta que encararon Kolina y La Cámpora, a las órdenes de Olivos y del comandante Máximo.

De allí que ni Rocío García flamante Coordinadora de Articulación Local de Políticas Socio Sanitarias, ni su esposo Máximo Kirchner, ni la tía Ministro Alicia Kirchner,  se hayan enterado de la falta de equipamiento en el hospital local, o si lo supieron, prefirieron seguir jugando a la guerrilla en contra del infiel de Peralta.

Un resonador no vale el tobillo de la presidenta,  ni mucho menos una vida puesta en riesgo por la falta de un aparato de resonancia cuyo valor de mercado ronda los $10 millones .  Apenas un decimal en el voluminoso presupuesto provincial de $20 mil millones.

El equivalente a una decena de idas y vueltas de la familia presidencial entre  Aeroparque y/Río Gallegos o El Calafate a borde del Tango 01, estimado en unos U$S 40 mil por tramo.