EL CALAFATE Clima

Quienes conocen a Máximo K ponderan su carácter despojado, lejos de la soberbia y la altanería que suelen ostentar los herederos sanguíneos del poder.

Maxi asomó a la política cuando su padre ya era Presidente. Cuando Néstor  gobernaba Santa Cruz, él egresaba de la secundaria y la adolescencia. Sacudía la Play como el que más saltando niveles en el Age Of Empires, y alternaba sus fallidos intentos universitarios en Capital con los tablones de la popular de Racing.

El promocionado rol de referente político y “armador” que por distintos intereses insistían en atribuirle sus amigos y favorecedores, Maximo  lo asume dramáticamente tras la muerte de Néstor Kirchner.

Con menos voluntad que formación es empujado al centro del escenario de la politica.

Máximo K no pateó el barrio, no hizo puerta a puerta, no lió con facciones peronistas, no repartió volantes en las calles ni trompadas en los actos, no combatió a militares. Ni siquiera escapó de la policía.

El carisma tampoco es su fuerte, no corre Rallyes ni encantó a una belleza colombiana con el glamour de la sangre azul.

Sin embargo hay dos condiciones que sin dudas le dan fuerza a la idea del kirchnerismo de fin de mandato de entronizarlo como líder y  candidato natural a la sucesión política de sus padres.

Máximo mamó el relato desde la cuna. Escuchó hablar de los setenta, de aquellos años en que la política era la pasión por las ideas, la lucha por el poder, la reivindicación de los humildes, el desprendimiento y la entrega por La Causa.

El relato de sobremesa de  Néstor y Cristina  sobre el Tío Cámpora y el socialismo nacional, y Perón al Poder, y la vida por El Pocho. Y el día que los echó de la plaza, y Ezeiza, y “que pasa general que está lleno de gorilas el gobierno popular”.

Ya un poco mas grandecito conoció el lado oscuro de la política real.

La militancia de la billetera. De la generosa distribución de la raviolera, y la persuasiva fusta del sello y la lapicera. La política de la implacabilidad de La Caja, y del manejo inescrupuloso de lo que los políticos llaman “el aparato”
Página 12 y la periodista Sandra Russo tienen razón: el líder de La Cámpora tiene fuerza propia.

* Aquí la entrevista-lanzamiento de Máximo Kirchner como candidato sucesor. (Cliquear)