EL CALAFATE Clima

Glad-Day-Or-The-Dance-Of-Albion,-C.1794El mariposón en la Escuela Secundaria por Alejandro Gasel Como todos vivimos, la escuela secundaria vive repleta de rituales: para saludar, para vestir, para hablar, para comer. Muchos de ellos son necesarios. Muchos de ellos son la vida misma en la ciudadanía. Son rituales que los necesitamos y, le agradecemos su enseñanza.

Me ocupa uno. Durante los festejos de la primavera, del estudiante, surge en el marco de la elección de la reina, la elección del mariposón, me pregunto ¿Cuál es su estado hoy? ¿Estará ese ritual herido de muerte?

Ese ritual es bastante repudiable. No puede considerarse una fiesta: la fiesta del mariposón. Porque todos sabemos que el mariposón es el puto, el marica, la loca, el tragasable, el cachao, el joto, el trava, el rarito. No obstante, no es cualquier rarito. Con esta fiesta, la escuela secundaria logra la institucionalización de la discriminación de raro. Un estudiante que traza de afeminado se institucionaliza para decirnos: esto es reíble, repudiable y deben cuidarse.

En este festejo, el interés centra en el disfraz de un conjunto de varones que parodian a una mujer mientras se contonean en la pasarela. Esa podría ser una explicación. Otra es la siguiente y creo la más acertada: no se parodia a la mujer sino a las formas femeninas (afeminamiento, amaneramiento, atrolasamiento, aputazamiento, elija su propia desdicha) de los varones. Tal ridiculización, donde el disfraz es solo una parte la constelación, viene acompañada de giros, muecas, morisquetas y alguna voz impostada. Todo esto transcurre en la Escuela Secundaria a propósito de la primavera y del día del estudiante.

Asumo que en la elección del mariposón hay un acto profundamente violento sobre un conjunto de sujetos, jóvenes y que son los principales afectados. El afectamiento hacia este grupo no viene dado (por supuesto, solamente) por sus compañeros (que sería lo de menos) sino por la Escuela Secundaria que en un día denominado del estudiante institucionaliza, protocoliza, constituye y legitima la elección del mariposón.

Las culturas y las personas lgtb fuimos invisibilizados, perseguidos y deslegitimados hasta hace unos años. Como sabemos, hoy hay una configuración jurídica entrelazada por la Ley de Matrimonio Igualitario, Ley de Educación Sexual Integral y Ley de identidad de género (entre otras) que hace imposible que una institución del Estado y sus funcionarios puedan promover tales actos en la Escuela. Al menos en la Escuela, pública, laica y obligatoria.

Sin intenciones de moralizar la cuestión, me parece que nos quedamos sin margen para este tipo de actos y acciones. Especialmente, si revisamos las últimas resoluciones del Consejo Federal de Educación donde se aprobaron algunos protocolos para la creación de formar de contener y atender el conocido “bullyng” en las escuelas que con revisar algunas páginas de los diarios, sabemos que está al orden del día. ¿Qué acto de mayor acoso sobre nuestros estudiantes que la misma Escuela Secundaria avale en su día la burla sobre las voces, la ropa, las maneras y los modos de un estudiante socializado como “mariposón”? Un verdadero acto de ignominia que no aporta en la tan pretendida construcción de ciudadanía que la nueva escuela secundaria, obligatoria, se arroga.

Tampoco hay intenciones de dinamitar ninguna fiesta del estudiante ni aburrir con discursos explicativos de obviedades que los jóvenes saben por doquier, por ejemplo, a través de las redes como sociales como facebook se puede personalizar los perfiles con 54 opciones de género. Sólo escribo esta nota para evidenciar una situación que se legitima en esferas donde las decisiones sobre la educación no es solo cuestión de jóvenes. Otras palabras contumaces como estas merecen la reflexión del paseo semidesnuda de chicas por las mismas escuelas y por las mismas pasarelas, mientras repudiamos en cada ocasión que tenemos la trata, la explotación infantil y la vida desmesurada de los pederastas.

Cierre: la Escuela Secundaria y en especial la santacruceña, tiene otras ocupaciones y prioridades antes que dejar que en sus gimnasios se burlen y se violente a sus propios estudiantes, muchos de ellos vulnerados ya.

* Alejandro Gasel: Profesor Adjunto Ordinario de Teoría Literaria en la UNPA-UARG y del IPES Río Gallegos. Doctor en Literatura. Especialista en Estudios Semióticos, Género y Educación. Mail: alegasel@yahoo.com.ar