EL CALAFATE Clima

Aburto Palito NéstorLa ley de lemas, junto con las reformas constitucionales para establecer la reelección indefinida del gobernador, y la diputación por pueblo, son las tres patas sobre las que se sostiene el Frente para la Victoria hace veintitrés años en el poder.

La ley de lemas surgió en Santa Cruz por ley 2052 del 17/11/1988 cuando el entonces gobernador  Ricardo Del Val, de la derecha peronista, se enfrentó con los sectores progresistas que lo habían ayudado a llegar al gobierno. 

Así es que Néstor Kirchner alcanzó la gobernación en diciembre de 1991 con el  FVS  (Frente para la Victoria Santacruceña)  sigla que Kirchner acuñó como etiqueta electoral para despojarse de todo rastro de simbología pejotista”.

Doce años después y  una vez que   logró asegurarse  la reelección indefinida a través de sendas reformas a la Constitución,  recortó la ley a su gusto y conveniencia y  por ley n° 2604  del  20/12/2001  el Art. 5º  dispuso que “el  Gobernador y el Vicegobernador serán elegidos simultánea y directamente por el pueblo de la provincia, a simple pluralidad de sufragios”. Los cargos electivos municipales continuarían eligiéndose por lemas y sublemas.

El Frente para la Victoria sabe que en Santa Cruz su permanencia en el poder depende una vez más de esta modalidad engañosa para el elector desprevenido, pero funcional para los intereses electorales del partido del gobierno.

El reciente fallo del Tribunal Superior de Justicia desestimando el fallo del juez Francisco Marinkovic que en primera instancai había hecho lugar a los planteos de inconstitucionalidad que hicieron particulares y dirigentes políticos, se inscribe dentro de la misma lógica que instaló el sistema electoral que promueve la distorsión de la voluntad popular, lo que en lenguaje llano se llame fraude.

De allí los argumentos del fallo que habla de las bondades de la ley de lemas: “combina la representación interna del partido con su representación externa y, de ese modo, profundiza una genuina representación, refleja el pluralismo ideológico de la sociedad y, como tal, marca un avance en el sistema representativo, fortalece la estructura de los partidos políticos y, en tanto la oferta electoral es más amplia, se respeta mucho mejor la voluntad popular”.

Néstor y Zannini ya pensaban lo mismo cuando decidieron imponer la ley de lemas de acuerdo a sus necesidades y urgencias.