EL CALAFATE Clima
Con su amiga Rosa Saihueque

“Te llevaré como un dirigente social y a la noche te traeré como concejal” le dijo su amiga Clara Rosa Saihueque

Rubén Martínez empieza el día muy temprano, amasando pan a las 4 am en una panadería de Caleta Olivia, el oficio que aprendió para vivir. Tiene 53 años y una vida que sorprende: ex combatiente de Malvinas, fue marinero y delegado gremial del SOMU, juntó algas, fue jardinero, pero sobre todo un comprometido militante social.

Sin aparato, se puede

Sin estructura llegó al Concejo Deliberante de Caleta Olivia por el sector de Facundo Prades dentro del frente UPVM. Una banca que promete. En Caleta Olivia a Martínez todos lo conocen, en especial a su voz. En una u otra radio todos los días está pidiendo algo: ropa, colchones, medicamentos, trabajo, lo que haga falta para ayudar a los necesitados del día. “Todo lo consigo gracias a que las radios me permiten hacer los pedidos”, cuenta y reconoce que cuando se decidió a ser concejal un problema era que pocos conocían su cara. Así fue que se postuló por el sublema “Caleta camina”.

La plata de campaña la destinó a ayuda solidaria

Es la segunda vez que intenta ser concejal, desde el frente opositor le ofrecieron algo de dinero para afiches y alquilar un local. “No sirve de nada. Nadie entra a los locales. Yo acepté los ocho mil pesos pero para comprar alimentos y leche para repartir”, relató a Winfo Santa Cruz con su hablar apurado, como el que tiene mucho por hacer y no le alcanza el día.

Martínez nació en Chaco y la Guerra de Malvinas lo encontró a bordo de Guardacosta 74 Río Quequén. Le tocó patrullar las costas, desde Bahía Blanca hacia el sur. Después de la guerra su vida quedó vinculada al mar y durante casi dos décadas fue marinero. Prefirió no cobrar pensión alguna por su participación en Malvinas, “no quiero nada del estado”, cuenta con orgullo.

Su participación como delegado gremial del SOMU lo trajo a Caleta Olivia. “Lo conocíamos como el puerto traicionero, pero al llegar acá en el 99 descubrí que los traicioneros eran los del sindicato que negociaban con el poder político en contra d elos marineros”, relata Martínez.

Denunció la corrupción gremial

Fue en Caleta Olivia donde denunció a su propio gremio por corrupción. En el 2004 sin eco dentro de la conducción gremial y con una causa que no lograba que avance en la justicia provincia, renunció pero se quedó en Caleta Olivia. “Un día casi sin darme cuenta empecé con el trabajo social. Ayuda a una familia con un par de zapatillas y una gota para los oídos y la forma en que ellos me abrazaron no lo olvide mas y pensé a esto no me lo puedo perder”, cuenta Martinez mientras reconoce que el siempre creía que el trabajo social era cosa de mujeres.

Hace nueve años que empezó el trabajo en los barrios, no tiene muchas vueltas ni muchos protocolo, es , como dice él, ayudar a la gente que necesita. “No les hago un examen ni nada, con ver a la gente, vos ya sabes que necesita y hay que ayudarlos”, relata.

Martinez también se hizo conocido porque empezó a denunciar la presencia de la droga entre los jóvenes en Caleta Olivia. “Cuando dije que en Caleta Olivia había mas de 4 mil chicos en riesgo de caer en las drogas o ya metidos, me trataron de loco”, recuerda.

Martínez ayudó a crear una cadena solidaria entre las escuelas y tratar que el tema se instale. Sus denuncias las realizó a la policía. Algunas terminaron en operativos con detenciones. Su nombre intentó ser mansillado por tratarse de un simple jardinero. Intenta hace años de darle nombre a su ayuda con la creación de una ONG “Crear Cadena Trabajo Auténtinca” es el nombre.

Aun no logra inscribirla. Pero ese no es un problema para avanzar. Ayudó a crear once puestos de trabajo a través de impulsar micro emprendimientos para los cuales el conseguía las herramientas. Ayudó a mas de cuatro mil familias carenciadas y creó roperos comunitarios. Esa cadena invisible de ayuda, fue sin duda la que lo llevó hoy al concejo, casi sin buscarlo.

Amigos de la fe que creen en milagros

La noche anterior, su amiga Clara Rosa Saihueque, creyente como él le dijo “Quedate en casa, Dios va a hacer un milagro, te llevare como un dirigente social y al finalizar las elecciones te traeré como concejal. Dios pone reyes y Dios saca reyes”.

Votando

Y así fue, relata Saihueque, su amiga feliz por las puertas que se abren hoy desde el Concejo Deliberante para Martinez. “Voy a seguir trabajando con la prevención a la droga que se roba la vida de los jóvenes, en conseguir trabajo para la gente y en levantar las manos para apoyar al pueblo cada vez que haga falta”, detalla sobre su futura la bor en el Concejo y agrega “por favor ponga que voy a mantener mis posturas, que estoy agradecido con el pueblo que me eligió y voy a dar la vida en ello”.