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La Flor de Ale Gasel“The poppy” es el nombre que recibe una florcita roja hecha de tela y que se ofrece como prendedor en diferentes lugares del Reino Unido. Una amapola roja que en forma de pin se utiliza para “recordar”.

“The remember Poppy” se ha utilizado desde 1921 para conmemorar el personal militar que ha muerto en la guerra. Inspirado en el poema de  John Macrae, In Flanders Fields, y promovido por Moina Michael,  dicha florcita fue adoptada por primera vez por la Legión Americana para conmemorar los soldados estadounidenses muertos en la guerra (1914-1918).

Luego, fue adoptada por grupos de veteranos militares en algunas partes del antiguo imperio británico: el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Hoy en día, son más comunes en el Reino Unido y Canadá, y se utilizan para conmemorar sus hombres y mujeres muertos en todos los conflictos desde 1914.

Allí, pequeñas amapolas artificiales se usan a menudo en la ropa que lleva hasta Remembrance Day / Día del Armisticio (11 de noviembre)  y,  también a menudo, las amapolas rojas se colocan a los monumentos de guerra como lo hiciera en esta semana la Reina de Inglaterra, David Cameron (el Primer Ministro) y Jeremy Corbin (Líder del Partido Laborista).

Como toda campaña, despierta controversia.

En 2010 un grupo de británicos veteranos del Ejército emitió una carta abierta quejándose de que el “Poppy Appeal” se había vuelto excesivo y avasallador, que estaba siendo utilizado para reunir apoyo a las campañas militares británicas, y que las personas estaban siendo presionadas para el uso de las amapolas.

En 2014, el grupo protestó mediante la celebración de un servicio de remembranza alternativa: caminaban hacia el Cenotafio bajo el lema “Nunca más” con una corona de amapolas blancas para reconocer civiles muertos en la guerra. Sus tapas llevaban el mensaje “La guerra es asesinato organizado”, una cita de Harry Patch, el último sobreviviente de la Primera Guerra Mundial.

Recientemente publicado, Victoria Basham (una académica de la Universidad de Exeter) vuelve a explorar el problema sobre los modos y prácticas de la memoria.

Retoma este eje controversial (red poppy vs white poppy) para sostener que la celebración construida sobre la idea de “heroicidad” o “héroe de guerra” hace que sea muy difícil cuestionar la violencia, masacres y horrores de la guerra, en especial, porque invita a la gente a ser parte de esa comunidad de sentimientos que se hace imposible de discutir.