EL CALAFATE Clima

IMG-20151226-WA0003Son  casi todas mujeres jóvenes, con hijos, hermanos, padres y una familia con las que no pudieron compartir esta Navidad. A la medianoche del 24 se reunieron en torno a la comida que les acercaron del otro lado de la puerta, brindaron con agua y recibieron una bendición del Obispo a través de un cura que llegó hasta la puerta del ministerio de Desarrollo Social, pero al que la policía no dejó entrar. Así fue la amarga Nochebuena de las mujeres que hace siete días permanecen en el interior del edificio de Salta 75 de Río Gallegos, donde iniciaron una protesta para intentar  trabajo.

Desde que llegaron el lunes la situación fue variando. La actual ministra de Desarrollo Social, Paola Vessvessian quien fuera secretaria nacional de Niñez, Adolescencia y Familia en el gobierno nacional, se quedó hasta el 24 a la mañana. La Ministro había dicho que se quedaría en el edificio hasta que los manifestantes depongan la actitud., pero después cambió de opinión.

Antes dejó la orden que no ingrese ni personas, ni comida, ni nadie”, contó a Winfo Santa Cruz una de las mujeres en huelga. Las trabajadoras lograron acordar con los policías que custodian por fuera que la comida ingresaría lo mismo, pese a la orden oficial.

Todas las puertas del ministerio están custodiadas por fuera por cuatro o cinco policías, más dos bomberos en cada puerta. Se estiman que unas 40 personas –también servidores públicos- custodian a unas 20 personas –que intentan seguir siendo servidores públicos-. Triste Navidad para los de adentro y los de afuera.

La diputada provincial de Encuentro Ciudadano, Gabriela Mestelán estuvo el 25 de diciembre a la mañana junto a la profesora, Mónica Musci, también autoridad partidaria, ellas si pudieron acceder a charlar con las mujeres en paro y se ofrecieron como canales de diálogo, “resulta  inaceptable que 22 trabajadores hayan pasado la Nochebuena literalmente encerrados en el Ministerio por defender la fuente laboral”.

La profesora comparó esta realidad con la primera Navidad, diciendo “el pesebre de Belén contuvo la fragilidad y mostró el desamparo al que estuvo sometida una familia que no encontraba lugar para la llegada de la vida; en nuestra ciudad  ese desamparo dolió anoche especialmente en los pasillos del Ministerio de Desarrollo Social de Santa Cruz”.

Las mujeres duermen en el piso, se asean con un balde mientras las horas pasan. A la puerta de atrás del ministerio le sacaron el picaporte desde afuera, así que solo pueden abrir la puerta principal. Hablan, debaten, se conocen a fondo y se cuentan sus vidas y sus historias para mantenerse animadas y con el espíritu en alto.

Cada una tiene una experiencia distinta. Es que la situación de los cientos de trabajadores precarizados del ministerio de Desarrollo Social que supo comandar Gabriela Peralta varía según el trabajo, la localidad, el contrato, la oferta laboral que les hicieron para trabajar o para militar en una unidad básica. Lo cierto es que con el cambio de gobierno, y un par de días antes de Navidad el mensaje fue igual para todos: “no vengan más, el 31 de diciembre se acaba el contrato”. Ese mensaje los llevó a esta medida desesperada.

Algunos fueron contratados para trabajar como monitores en los CIC, luego fueron quedando como parte de un programa que prevé la Ley de Protección de los Derechos al Niño, desde abril negocian para quedar contratados de manera formal. Recién en octubre pasado firmaron el contrato. Trabajan por una “ayuda económica” de 2000 pesos. En negro y sin aportes.

En otros casos trabajan en la Casa de Abrigo, lugar de destino de mujeres víctimas de violencia familiar. El gobierno de Alicia Kirchner decidió cerrarla y ellos se quedaron afuera. En El Calafate la situación es similar, el viejo hospital recovertido en CIC según anunció el ex gobernador Daniel Peralta, ahora cerraría. La nueva gestión no aprobó la orgánica y 300 personas quedarían afuera.

Según datos del gremio ATE que acompaña la medida de los trabajadores que permanecen en el interior del ministerio, Desarrollo social tiene 1100 empleados en planta permanente, 300 con contratos y 600 en forma precaria. Desde el gobierno las propuestas fueron: 3000 pesos para pasar las fiestas y después la única contratación posible sería o monotributo o armar cooperativas, según cada caso.

Con la llegada del feriado las manifestantes se quedaron sin interlocutores: el secretario de Estado de Políticas Sociales, Mariano Luongo viajó a Buenos Aires a pasar las fiestas con su familia. Aca pocos los conocen, antes integró el gabinete de Alicia en el gobierno nacional, era el subsecretario de Desarrollo Institucional e Integración Federal.

“Es terrible lo que han hecho con nuestros jóvenes, es algo de lo que todos nos tenemos que hacer cargo”, reflexiona Olga Reinoso dirigente de ATE que acompaña a las mujeres desde el principio de la protesta. “Nos proponen un retroceso, volver al trabajo precarizado y las cooperativas por el que tanto luchamos doblegar todo este tiempo”, afirmó Reynoso ayer a Winfo Santa Cruz.

Junto a Reinoso también está la secretaria adjunta del gremi Norma Alvarado y la prosecretaria Administrativa Sandra Sutherland.

Ayer, cerca de las 7 de la tarde, después de pasar Navidad con su familia, la ministro Paola Vessvessian volvió a su despacho acompañada de otra funcionaria. Al cierre de esta crónica no había, aún, intentado ningún contacto.