EL CALAFATE Clima

clausuraLA NACIÓN/Mariela Arias.-

RÍO GALLEGOS.- Libertad 141 es el centro neurálgico de los negocios del Grupo Austral, un edifico verde musgo de dos plantas, con cámaras de seguridad que lo rodean y ningún letrero que lo identifique. Ese fue ayer el centro de uno de los operativos, que terminó a las 20 con promesas de continuar hoy. Allí estaba el contador César Gerardo Andrés, hombre clave en los negocios de Lázaro Báez, pero que llegó al lugar como fruto de una caída en desgracia.

Técnicamente, Libertad 141 ya no es más Libertad. La calle cambió de nombre por Alfonsín hace dos años. Sin embargo, en los datos de las empresas se mantiene el domicilio de Libertad 141. Allí están registradas las mayoría de las firmas de Báez y junto a pasaje Carabelas 241, en la Capital, son las dos direcciones donde confluyeron en esta década todos los negocios del empresario.

Andrés, quien ayer fue parco con la prensa, creció en el manejo del grupo Báez ante el ocaso del por entonces hombre fuerte, el contador Fernando Butti. Aunque de bajo perfil, no se quedó quieto y desarrolló sus propios negocios al tiempo que comenzó a administrar los del empresario.

Así, el contador controla una empresa habilitada para la construcción, otra de alquiler de autos y una consultora de petroleras en Chubut , al tiempo que compra chacras y propiedades en El Calafate y Río Gallegos. Hasta adquirió una cantera minera a la que bautizó con su nombre.

El crecimiento profesional de Andrés lo llevó a convertirse en el hombre de Báez al que todos consultan en Libertad 141. Curiosamente, esas oficinas están a su nombre: tiene 375 m2 sobre la calle Libertad. Andrés lo compró en 2007 junto al contador Butti y a la por entonces esposa del segundo, Andrea Cantín. La operación se declaró por solo $ 100.000, mucho menos que el valor de mercado.

Tres años después, Lázaro Báez y su hijo Martín compraron el porcentaje de Butti y Cantín, cuando éste fue apartado de los negocios. Por el 66.66% del predio pagaron 500.000 pesos, según datos del Registro de la Propiedad Inmueble de Río Gallegos a los que accedió LA NACION.

Andrés no se quedó atrás en los negocios: entre 2004 y 2013 adquirió 13 propiedades en Santa Cruz y los escrituró a su nombre, de acuerdo con los datos disponibles en los registros públicos. Cinco las compró en El Calafate y las restantes en Río Gallegos. Según el valor declarado en las escrituras pagó en total $ 862.750 y 170.000 dólares.

Esas mismas propiedades muestran su ascenso profesional. Algunas las adquirió en sociedad con Báez; otras, con su esposa, y otras más, junto gente vinculada a Báez.Es el caso, por ejemplo, de la chacra A4, de 10.299 metros cuadrados que compró en Río Gallegos junto al abogado Roberto Saldivia.

A la par del crecimiento de su jefe, Andrés también empezó a crear negocios a su nombre: en este punto de la historia de los nombres se entrecruzan de tal manera que es imposible precisar quiénes son los verdaderos dueños. Tal el caso de Cristina SA, una empresa dedicada a comprar, alquilar y administrar vehículos cuya sede quedó pegada a Libertad 141. Allí es miembro del directorio y quien también figura como empleado de César Andrés es Alejandro Fermín Ruiz, quien fuera en un 50% dueño de las acciones del diario Prensa Libre.