EL CALAFATE Clima

Juan Guzman Cruchaga (1)

Por Mario Novak, periodista

Ese año 1921 que conmovió a Santa Cruz y particularmente a Río Gallegos con la sangrienta represión de las huelgas rurales, rescata episodios donde la belleza y la creación también tuvieron su espacio.

Las tropas fusiladoras del  Ejército Argentino, enviadas a sofocar los movimientos huelguísticos iniciados por obreros de las más diversas ramas y oficios ya estaban presentes en la ciudad. La mayoría de los trabajadores eran inmigrantes europeos que adherían al anarco-sindicalismo.

Sin embargo, la mayor parte de los muertos fueron peones chilenos, quienes por las características de la labor rural eran los más demandados para estas tareas. Precisamente este artículo de hoy quiere rescatar la presencia de un poeta que cuatro décadas después  sería premiado con el máximo galardón literario en su país.

Juan Guzmán Cruchaga tenía 26 años cuando le fue asignado el cargo de Consul de Chile en la ciudad de Río Gallegos y sería testigo de la conflictividad social en la pequeña aldea que por entonces era nuestra ciudad.

Su anterior destino había sido México donde se había desatado la Revolución Mexicana que llevó a la lucha a emblemáticas figuras como Emiliano Zapata y Francisco Villa. Juan Guzmán Cruchaga había abandonado su carrera de Derecho en tercer año, ingresando al Servicio Diplomático, lo que le permitió recorrer el mundo, sin abandonar su pasión por la literatura.

La Río Gallegos que lo recibió “era una aldea de pocas calles con algunos barracones donde se hacinaban los obreros inmigrantes que apagaban sus penas en los burdeles”, según su descripción.

En un artículo de enero de 1922, el diario La Nación de Chile destaca en un artículo su creación literaria lograda en su paso por la ciudad con esta crónica:

CRÍTICA APARECIDA EN  LA NACION DE SANTIAGO EL DÍA 1922-01-15. AUTOR: ALONE

“Desde Río Gallegos nos viene la voz doblemente “Lejana” de Juan Guzmán Cruchaga, el suave poeta de “La mirada Inmovil y Junto al Brasero”. Es un folletito muy breve: nada más que de dieciséis páginas. Estas ediciones mínimas se están multiplicando mucho ahora, debido a las difíciles condiciones económicas; y casi debemos celebrarlo, porque así los autores no abandonan al lector el trabajo de elegir. Le dan la flor de la flor, que es como debía ser siempre: se les aprecia mejor desde el primer momento, y su personalidad o impersonalidad se destacan con nitidez.

Nunca, por ejemplo, habíamos saboreado con tanta plenitud la poesía de Juan Guzmán como en estas páginas. La concisión le conviene. Su valor no reside en la cantidad, sino en la calidad; escasa, débil, apagada como por una enorme distancia, su palabra tiene entonaciones y matices de una finura que le dan sello único y la imponen a la simpatía artística. Se la podría definir con esta estrofa que figura en la última composición de su reciente libro: “Tu voz de seda envuelve mis sentidos y los ampara como en una túnica de romanzas perdidas y de aromas de tierra virgen y de flores mustias”.

Todas sus imágenes son vagas, esfumadas, dormidas; no dice las cosas por completo, sino que pinta un cuadro y deja al símbolo volar solo. Parece que tuviera una eterna pereza de acentuar y su languidez llega hasta la muerte. Desde la eminencia donde murmura sus canciones, cien senderos bajan con suavidad hacia el nirvana silencioso; no hay ninguno que suba a la luz.” decía la críticia

Precisamente dentro de la Obra “Lejana”, destacamos el Poema “Alma” que por su belleza ha sido incluso musicalizado por diversos artistas y poetas latinoamericanos.

 

Alma

“Alma, no me digas nada

que para tu voz dormida

ya está mi puerta cerrada.

 

Una lámpara encendida

esperó toda la vida

tu llegada.

Hoy la hallarás extinguida.

 

Los fríos de la otoñada

penetraron por la herida

de la ventana entornada.

Mi lámpara estremecida

dio una inmensa llamarada.

Hoy la hallarás extinguida”.

“Alma, no me digas nada

que para tu voz dormida

ya está mi puerta cerrada.

 

  • Juan Guzmán Cruchaga nació el 27 de Marzo de 1895, en la ciudad de Santiago, Región Metropolitana de Chile. Falleció en Viña del Mar el 21 de Julio de 1979. Cómo diplomático ejerció como Consul, Encargado de Negocios y Embajador en El Salvador, Hong Kong, Washington, Argentina, Colombia, etc. En 1962 se jubiló como diplomático después de 45 años de carrera, recibiendo ese mismo año el Premio Nacional de Literatura.