EL CALAFATE Clima

NerudaPor Mario Novack, periodista.-

Resulta dificil sintetizar en algunas líneas una  vida tan intensa como la  que ha tenido Fernando Solano Palacio. Desde su aventura en la Argentina, en su paso por Santa Cruz en 1914, en los movimientos anarco-sindicales de principios de siglo pasado hasta su actuación en la Revolución de Asturias en 1934, su huella ha quedado en la historia.

Su Asturias natal  observó su  partida hacia Argentina siendo muy joven, lo vio irse vencido al exilio después de la derrota Republicana en la Guerra Civil Española y padecer la humillación de viajar como polizonte en un barco fletado para aquellos que adherían al comunismo.

De allí su encono con Neruda, a quien junto a otros anarquistas acusaba de privilegiar” la línea ideológica del Partido Comunista Español para acoger a los refugiados políticos en Chile. Es por ello que nos parece pertinente reproducir conceptos vertidos por los actores de estos históricos acontecimientos en los medios de la época.

Exilio después de la llegada del franquismo

El «Winnipeg» fue un barco fletado, por iniciativa del poeta Pablo Neruda, con el objetivo de llevar hasta Chile a un grupo numeroso de refugiados españoles en Francia. La operación se hizo en 1939 cuando el gobierno de aquel país estaba presidido por el frente-populista Pedro Aguirre Cerda, quien pensando que Chile necesitaba mano de obra aconsejó que los pasajeros fuesen útiles para la industria, la minería y la agricultura, en vez de intelectuales y que los cupos del barco se distribuyesen de forma proporcional entre todos los partidos, agrupaciones y sindicatos antifranquistas.

La historia oficial también nos dice que en el viejo carguero preparado para la misión, pudieron embarcar 2.365 exiliados con un pasaporte colectivo hasta Valparaíso, adonde llegaron -aunque no todos- el 3 de septiembre de 1939, después de haber partido el 4 de agosto de 1939 desde el puerto de Trompeloup, cerca de Burdeos e incluso que muchos de ellos eran niños, que siguieron escolarizados a bordo. La realidad fue que el «Winnipeg» cumplió su cometido, pero la poderosa mano del estalinista Neruda se encargó de seleccionar a sus viajeros dando preferencia a sus camaradas del partido Comunista y marginando especialmente a los trotskistas y los anarquistas.

En los dos casos se adjuntan los nombres de los afectados y en el grupo de los 16 figura Fernando Solano Palacio, con estos datos: «natural de Asturias, 45 años, casado, lee y escribe, periodista, hijo de Manuel y Florentina. Exhibió carnet de miliciano».

14138326_10209881985553682_1438643772_nDicen que este pequeño grupo de libertarios fue recibido en la rada de Valparaíso por una lancha, donde sus compañeros los acogieron agitando banderas rojinegras. Luego, cada uno fue haciendo su vida. La del morciniego llenaría muchas páginas y está por contar, aunque de lo que sí disponemos es de su extensa obra en la que se encuentra desde un libro de versos titulado Jardín de Acracia, que escribió en la cárcel, a medias con otro poeta de curioso nombre, Astru Astur, hasta numerosos artículos en prensa.

Entre sus libros, muchos de ellos publicados por La Revista Blanca, están «Aurora», «La mujer y el ideal», «Amor y sacrificio» y «El arreo». Aunque seguramente su novela más popular es «Entre dos Fascismos, Memorias de un voluntario de las Brigadas Internacionales», una crítica al estalinismo que fue publicada en Valparaíso, donde pudo abrir una imprenta y ayudar a montar la editorial «Más allá», con la que también editó «El Éxodo por un refugiado español», donde contó lo ocurrido entre el 21 de febrero hasta el 4 de septiembre de 1939 con su huida y estancia en Francia y el viaje del «Winnipeg».

Fernando Solano Palacio pasó la mitad de su vida en Chile sin abandonar nunca su militancia, integrándose en el Grupo Anarquista Enrique Arenas y en la Federación Anarquista Internacional del país, por ello sus aportaciones a la prensa anarquista internacional, desde 1915 hasta los años setenta son incontables. Finalmente, cuando se encontró de cerca con la muerte quiso volver a quedarse. ( Publicado en La Nación de Asturias.)

Sus recuerdos en primera persona

En un reportaje histórico el diario La Tercera de Santiago de Chile recuerda la llegada de los refugiados y la actuación de Neruda a juicio de los anarquistas :  “El señor Neruda apela por todos los medios, por innobles y desleales que estos sean, para rechazar el mayor número posible de anarquistas, embarcando comunistas en su lugar, sin que esto sea óbice para que, valiéndose de su cargo de agente consular, ponga sus actividades no al servicio de Chile, y sí al servicio del Partido Comunista y de sus amistades”, narró en sus memorias El éxodo. Por un refugiado español.                                     

Por lo menos Solano llegó a puerto. El pintor Eugenio Fernández Granell, en cambio, fue invitado a bajarse en el camino. Trotskista de toda la vida, se exilió en Santo Domingo. Según datos de David Schidlowsky, el 86% de las solicitudes de refugiados anarquistas fueron rechazadas: “El porcentaje de anarquistas que al final llega a Chile es de 0,9% del total, lo cual demuestra el éxito de las maniobras de los comunistas y Neruda”. Es la otra historia del Winnipeg.

Regreso y muerte

Fernando Solano Palacio nació en Morcín el 23 de agosto de 1887 y falleció en un piso de la calle Premio Real en Gijón el 27 de octubre de 1973; la causa de su muerte según obra en su partida de su defunción fue simplemente la senectud1. Una larga vida, llena de luchas cárceles y exilios que desembocó en una vejez solitaria.

Solano fue anarquista desde su primera juventud hasta sus últimos días. Militante de la CNT y como muchos otros protagonistas de aquellos años que llenaron de sangre la historia de las cuencas mineras en la primera mitad del siglo XX, a la vez hombre de acción y de letras.