EL CALAFATE Clima

NovakPor Mario Novack, periodista.-

El sonido de la sirena del barco lo despertó sobresaltado….Luego  oyó el ruido de los aplausos y los gritos de júbilo de sus compatriotas españoles. Festejaban abandonar  el Canal de Panamá. Fernando Solano Palacio, se mordió y contuvo en silencio su emoción; emoción de polizonte porque así viajaba desde Francia hacia la libertad en Chile.

Ni el hambre ni el calor a bordo del Winnipeg le impidieron hilvanar los recuerdos de los años vividos en Sudámerica y particularmente en Argentina. De pronto el miedo lo asaltó y en ese frío corporal tuvo  la misma sensación de los temporales que soportó  cuando agitaba a las peonadas en los campos del sur de Santa Cruz. Pese a la urgencia del viaje seguía teniendo encima su libreta de anotaciones. Buscó entonces la de aquellos tiempos en la Patagonia.

15 de Noviembre de 1914

“Así que usted es el delegado de la Sociedad Obrera  que mandaron de Río Gallegos…?..yo soy Juan De Dios Figueroa, carpintero, secretario interino de la Sociedad Obrera de San Julián…Les deseo suerte y ténganme al tanto de las gestiones”, despidiéndose con un fuerte apretón de manos.  A punto de ensillar Fernando empezó a imaginarse el derrotero..  “ le aviso que para llegar tenemos que recorrer más de diez leguas a caballo amigo Fernando, dijo Mateo Giubetich en un durísimo español. Mientras cabalgaban  ambos conversaban sobre sus historias personales. Mateo era croata y había elegido este lugar en el mundo para probar suerte. A los europeos les ha ido muy bien aquí, dijo Fernando, pensando en los muchos que tenían estancias con gran cantidad de animales.

Solano Palacio

Solano Palacio

El croata sonrió cuando Fernando le contó que había nacido en Morcín en Agosto de 1887. Morcín..? y donde queda eso…En Asturias Mateo…en Asturias…allí hay buena sidra”. Los guanacos espantados interrumpieron la charla. A lo lejos comenzaba a divisarse el casco de la Estancia “Mata Grande”.

Esta estancia es de unos ingleses.… los Patterson, dijo Mateo…poblaron acá en 1892 y se nota que les vá muy  bien..Fernando lo miró y se quedó meditando …”como nos recibirán los estancieros” se preguntó en voz alta. A su lado Giubetich comenzó a enumerar los reclamos y denuncias de los peones ,  indicando que “hay que armar un escrito para entregarle al patrón”.

A poco de desensillar se dirigieron a la casa principal para reunirse con Guillermo Patterson , y le entregaron el siguiente petitorio:

1.-Los obreros rurales no pagaran más la comida.

2.- El patrón no cobrara los peines y cortantes que se destruyen durante la esquila

3.- El pago del médico será voluntario, es decir, que ese pago no sea obligación de los peones.

4.- Para los carreros 85 pesos mensuales y la comida.

5.- Los esquiladores deberán recibir la comida gratis.

El estanciero los escucha, pero su respuesta es negativa y además le indica a ambos que deben abandonar el campo. Los anarquistas se resisten. Solano Palacio que lleva la voz cantante le dice que no se irá y que hablará con los peones.

Llega la noche y Solano Palacio comienza a desplegar su oratoria arengando a la huelga “para que se escuche nuestro reclamo y se logre lo peticionado”. Al amanecer, la huelga está declarada, pero también está echada la suerte de los sindicalistas. Ambos son detenidos y sometidos a proceso judicial.

Antes de ser trasladados por la policía el asturiano le dice a uno de los peones…”avisale al chileno, que él sabe cómo seguir con esto”. El chileno es el carpintero que los despidió saliendo de San Julián y quien deberá hacerse cargo de la lucha.

Los peones se siguen movilizando y la huelga se extiende a otras dos estancias “Los Manantiales” de Kemp y “Florida Negra” de Hobbs. Esta medida paraliza la tarea de esquila en esa zona y se propicia la llegada de esquiladores desde Buenos Aires, por barco, para romper la huelga.

Los rompehuelgas fueron recibidos a balazos en el momento de su desembarco, siendo apoyados por la policía. En medio de un feroz tiroteo, algo inusitado para esa localidad, los anarquistas son dispersados y cimienza luego un operativo de detención de 68 huelguistas.

Aquí está lo llamativo de la nacionalidad de cada uno de ellos: cuarenta españoles, veinte chilenos, un inglés, un ruso, un italiano y cuatro argentinos, demostrando lo heterogéneo del componente poblacional.

En tanto, el juez notifica a Solano Palacio y Giubetich que se les aplica la ley de Defensa Nacional  (ley anti-anarquistas ), un año de prisión y un embargo de sus bienes por 1.000 pesos, en pago por los perjuicios sufridos por los estancieros.

El silencio reinante alerta al asturiano que guarda su libreta de apuntes y por los movimientos del buque intuye que han iniciado la navegación hacia Chile. Piensa “no lo conozco al presidente chileno  Aguirre Cerdá, pero hay que agradecerle el gesto de recibir a combatientes antifranquistas, aunque mi indignación con el embajador Pablo Neruda sea eterna.

Pero esa será otra historia que continuaremos mañana.

Tapa libroEl Éxodo de Solano Palacio. Memoria de un peregrinaje existencial

Haydeé Ahumada
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Chile

El sujeto que se construye en el texto se funda en dos anclajes esenciales que definen su doble condición de libertario y escritor. De su vida anterior y sólo a través de las señales que deja en el discurso, sabemos que ha estado en la Patagonia, que se ha desplazado por Chile y Argentina, país en el que ha vivido como gaucho. Además, conoce y probablemente ha trabajado en algunos puertos y ciudades de Estados Unidos, quizás ejerciendo el oficio de metalúrgico que declara en el Carnet Miliciano de Identidad. Lo podemos suponer un hombre maduro cuando participa en los hechos que relata y su compromiso con la defensa de La República queda suficientemente acreditado como integrante del Batallón Asturias. En cierta medida, es un hombre preparado para la contingencia de la derrota, porque ha acumulado una experiencia vital en los distintos procesos sociales que se han gestado en la España del tiempo, como testigo de la sublevación de Asturias, o al ser reprimido y encarcelado por razones políticas.

 

*Revista Signos 2003, 36(54), 151-158