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Allanamiento en el estudio de Manzanares. Foto archivo.

BUENOS AIRES.- En el marco de la causa Los Sauces, el contador de la familia Kirchner, Víctor Manzanares, presentó un escrito ante el juez Claudio Bonadío y dijo que la acusación es “absurda” y que no hubo delitos. En tanto Osvaldo Sanfelice, socio inmobiliario del diputado Máximo Kirchner, se negó a declarar.

La estrategia de Manzanares, asistido por el abogado de Cristina Fernández, Carlos Beraldi, es la de comparar el supuesto delito del que se acusa a la ex presidenta, con las denuncias que pesan sobre los negocios familiares del presidente Mauricio Macri.

Manzanares aseguró que la firma de los Kirchner que le alquiló propiedades a los empresarios Cristóbal López y Lázaro Báez es “una sociedad de naturaleza familiar” con formalidades “minimizadas” en este tipo de tipo de personas jurídicas, y disparó contra las compañías de la familia del presidente Mauricio Macri.

“Con las reglas de interpretación de V.S. -le dijo en el escrito al juez Claudio Bonadio-, cualquier sociedad familiar llegaría a ser sospechosa. A título de ejemplo, basta con reparar en el caso del actual Presidente de la Nación, cuyos lazos societarios se extienden a través de toda su familia y se extienden también, como una mancha de aceite, a un selecto y reducido grupo de amigos empresarios”.

Hoy Bonadio le tomará indagatoria a los máximos responsables del grupo Indalo: Cristóbal López y Fabián De Souza.
El viernes deben presentarse Romina Mercado, la sobrina de la ex presidenta Cristina Fernández y miembro del directorio de “Los Sauces”, y Báez, detenido por la llamada “ruta del dinero K”.

El lunes será el turno de Máximo y Florencia Kirchner, hijos de Néstor y Cristina, y el martes finaliza la ronda de indagatorias con la ex presidenta.
Por lo pronto, hoy desfilaron por el cuarto piso de los tribunales federales de Retiro el contador de la familia y el socio del diputado nacional Máximo Kirchner.

Foto Clarín

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Mientras Sanfelice se hizo presente pero se negó a declarar, Manzanares optó por plasmar su defensa a través de un escrito, sin contestar preguntas.
 Asistido por el abogado Carlos Beraldi, el mismo de Cristina y Florencia Kirchner, Manzanares pidió su sobreseimiento, afirmó que Néstor Kirchner era cliente de su estudio desde 1977 y fue nombrado síndico del Banco de Santa Cruz cuando éste ocupó la gobernación de esa provincia en los años 90.

Afirmó que es el contador de “Los Sauces” desde su fundación, en 2006, y precisó que es una “típica sociedad familiar”, “debidamente constituida” y que “presentó siempre, en legal tiempo y forma, todas sus declaraciones juradas impositivas y pagó todos los impuestos correspondientes”.

“Más allá de simples errores formales que pudieren ser advertidos (en los libros contables), ellos de ninguna manera pueden encubrir o distorsionar la actividad y los movimientos económicos que fueran efectuados por la sociedad y sus accionistas. Es más, cada una de las operaciones pueden ser reconstruidas sin mayores inconvenientes mediante la información que surge de las entidades bancarias con las cuales operó la firma, así como también las personas físicas”, resaltó.

Manzanares enfatizó que los “movimientos económicos se encuentran bancarizados, permitiendo por lo tanto, y sin que haya lugar para la más mínima duda, una total trazabilidad de los fondos” y por lo tanto, entendió, queda descartado “de plano, cualquier sospecha acerca de la existencia de alguna hipótesis de lavado de dinero, delito tributario o cualquier otro tipo de infracción penal facilitada a partir de supuestas omisiones contables”.

“No debe olvidarse que estamos en presencia de una sociedad de naturaleza familiar, en la cual las formalidades que de ordinario se aplican en este tipo de personas jurídicas se encuentran minimizadas o atemperadas, habida cuenta de la estrecha relación de confianza que une a sus miembros”, dijo.

“Más aún -añadió- en el caso de la familia Kirchner, que no solamente son tres miembros -la madre y sus dos hijos-, sino lo que es más importante aún, no se trata de una familia, como otras -algunas muy conocidas-, con diferencias económicas o reclamos judiciales entre sus integrantes”, señaló.