EL CALAFATE Clima
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Del artista Catalán Antoni Miralda

Por SebastiánTresguerres.- No me gusta despreciar a los que comen choripán en las marchas a las que son llevados
porque lo que hay que despreciar, en todo caso, sería a los políticos que los llevan, o incluso a la Historia Argentina que produjo y sigue produciendo esa forma de hacer política que además es la que al mismo tiempo produce personas acarreables (si así las querés ver), etcétera.

Supongo que los que son llevados a las marchas y les dan choripán (también muchos van a ellas queriendo, aunque haya chori), preferirían estar en otra situación si pudieran. Supongo que si fuera por ellos preferirían estar mejor y no tener la necesidad de ir a una marcha si no quieren, o de que les den un choripán al ir a las marchas.

Hay demócratas de Recoleta que fueron a la marcha del 1A y dicen como con orgullo “yo no fui por un chori”, luego vuelven caminando a sus deptos. que les quedan a diez cuadras del centro y se pueden dar un banquete de sushi. La forma en que muchos atacan a “los choripanes” es como si ante un taller clandestino denigráramos a los esclavos que trabajan en el taller y no a los dueños del taller que los esclavizan. Fijate cómo son las ideologías en la Argentina: los que suelen criticar a esos dueños son justamente los que organizan marchas con choripanes. Además, centrarse tanto en unos chorizos es centrarse en un detalle menor, es minimizar la historia de un país.

Pero tengamos en cuenta que la fortaleza de Macri es a la vez su debilidad. Cuando llega el momento de la lucha y el lío, los “espontáneos” suelen huir a sus casas y los “choripaneros” se quedan en las calles y las plazas para las batallas.

La cuestión es que la “marcha de la democracia”, que fue masiva en Capital Federal y en grandes ciudades, y que en términos generales podría decirse que fue una marcha contra el modelo K de hacer un país, en Río Gallegos fue pequeña.

En Río Gallegos (por no decir en Santa Cruz) la mayoría de las marchas que no son por temas salariales son pequeñas. Quizás después de tantos años de vivir en un sistema sustentado en lo arbitrario, una “marcha para defender la democracia” no convoque porque ya no se sabe bien qué es la democracia. Quizás nos hemos olvidado. Quizás en Santa Cruz la democracia es una cosa rara como la ley de lemas. O quizás la democracia sea el ser considerado un “Costista”. O quizás ser demócrata en Santa Cruz consista en ser un sospechoso para el sistema, o un “desagradecido de todo lo que nos dio Néstor”.

Pero además, los políticos que debieran haber apoyado claramente la marcha (antes, no después) no estaban muy seguros de convocarla por miedo a quedar mal si iba poca gente, y esa tibieza supongo que repercutió más en ciudades chicas que en ciudades grandes, porque en ciudades chicas cuando va poca gente a las marchas uno queda muy identificable, y muy boludo. Como cuando fue la marcha en contra de la ley de lemas: haber ido a ella terminó siendo un quemo, de tan poca gente que había. En esos momentos de pobreza cuantitativa, uno más que un demócrata termina sintiéndose un desubicado social, un nerd que se puede dar el lujo de ser asocial y que vive en una nube teórica.

Entonces en ciudades chicas, y mucho más si tienen mucha presencia kirchnerista como en este caso, los marchantes hacen muchos más cálculos y tienen muchas más dudas. En ciudades grandes, aunque no vaya mucha gente la gente igual va a ser mucha, siempre se va a pasar del puñado.

En Santa Cruz las reales marchas por la democracia son las marchas por los reclamos salariales. Esas sí son más potentes y con presencia corporal (y no efímera) en las calles. Incluso con presencia de choripanes, como los que se están asando en el acampe frente al Tribunal Superior de Justicia.

Está claro que el salario digno y justo y pagado cuando corresponde es parte importante de la democracia, de cualquier democracia, pero no es la democracia entera. Pero quizás en Santa Cruz sí. Al parecer, en Santa Cruz durante muchos años tuvimos una democracia parcial, consistente exclusivamente en el pago de sueldos, una democracia que consistió casi exclusivamente en el pago de salarios y en no mucho mas que eso. El pago de salarios y sueldos es el corazón de todo. De hecho, hoy ser K consiste en la inclasificable tarea de defender que Alicia no esté pagando los salarios (principalmente con el argumento de que es por culpa del gobierno nacional).

En Río Gallegos ir a la marcha del 1A era algo así como ir a una abstracción. Y era como ser un soldado enviado a morir al frente por los generales titubeantes que por las dudas se quedaron en sus casas a ver cómo iba todo por la tele, sin arriesgar, como indica el buen marketing político de estas épocas.

En Santa Cruz (y no estoy diciendo que esté mal marchar por eso) las marchas de la democracia son las marchas por los salarios. No existe otra cosa. Porque no existe otra cosa. No está quedando nada. “Defender las instituciones” en Santa Cruz se responde con una pregunta: ¿qué instituciones?

En Santa Cruz ya casi que no hay vuelta atrás. Atrás no está quedando nada.