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BUENOS AIRES.- Crear con ingredientes naturales velas o espuma para jugar; armar casas, autos y naves espaciales con cartones grandes y un desafío pedagógico con fotos y datos sobre dinosaurios, culturas primitivas o temas de ciencia, son parte de los juguetes diseñados por emprendedores que pugnan su lugar en el mercado con las ofertas tecnológicas.
La pareja de ingenieros Marina Hofer, de 39 años, y Luciano Carriquiry, de 40, encararon hace una década el proyecto ‘Curiosos Kits’ con el que proponen “algo distinto en juegos de ciencia”, y que participó en la 50 Feria del juguete, que en octubre abrió sus puertas por primera vez a los emprendedores.
“Es algo familiar que arrancó con la idea de mi suegra, jubilada docente, que diagramó los juegos, que apuntan a despertar la curiosidad a través de acertijos sobre la ciencia y un cuento que invita a los chicos a resolver problemas científicos”, contó a Télam Hofer, a cargo de la marca cuyos productos se distribuyen en jugueterías didácticas del país.

La emprendedora explicó que el juego, que se presenta en una caja con dibujos vistosos y un diseño cuidado y práctico, cuyo instructivo está en la parte interna del cubo que se despliega y rearma para volver a guardarse, apunta a desafiar a niños de unos ocho años que “están muy metidos con la tecnología”.
Hofer detalló que ‘Curiosos Kits’ propone varias actividades cortas sobre una misma temática porque los chicos se aburren fácilmente, desde crear macromoléculas, maquillajes con elementos naturales o criaturas espeluznantes, e incluso velas.

Ikitoi es una marca que fue creada hace tres años por la pareja de diseñadores industriales Laura Lospennato y Manuel, ambos de 30, que entre otros juguetes ofrece una valija de cartón con piezas geométricas del mismo material reforzado con el que se pueden armar figuras como un cohete, barco, auto o una casa para meterse dentro.
“La idea era hacer una línea de juguetes con una ‘cultura maker’, donde el juego es el inicio y no el fin, una propuesta con cartones para ser intervenidos y pintados y con los que se pueden armar figuras de gran tamaño para que los niños vuelen con su imaginación”, señaló Lospennato, que también participó de la Feria organizada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ).
La ingeniera detalló que tienen una línea de madera para armar mobiliario como cocinas, sillas o atriles para los más pequeños, y otra para crear robots que caminan o dibujan con piezas de madera y accesorios electrónicos para los chicos a partir de siete años que “aprenden las conexiones eléctricas iniciales con madera, un interruptor y motor”.

“La idea fue tomar a los chicos como constructores y creativos y no como consumidores pasivos”, dijo Lospennato, quién destacó que en los juguetes tradicionales, a diferencia de los electrónicos, “el impuso tecnológico está estancado y el desafío es agregarlo”.
Luminias es un emprendimiento editorial que nació hace cuatro años para divulgar contenidos enciclopédicos “en un formato dinámico y divertido con un libro de 16 páginas y tarjetas con infografías para facilitar la asimilación de los conocimientos”, explicó a Télam Alejandro Bezzares de 40 años, que trabajó como ingeniero en sistemas.
“Estos contenidos también buscan generar interacciones lúdicas en el ámbito familiar entre adultos y niños y revalorizan el hecho de compartir momentos de diversión, que despierten el interés por temáticas de índole científico y cultural”, dijo Bezzares.
La idea surgió cuando Alejandro y un amigo comenzaron a recordar datos de motos y superheroes de cartas que jugaban a los diez años. “Pensamos en idearlas con temas educativos o culturales en una enciclopedia de pequeños libritos con fichas infográficas sobre dinosaurios, el sistema solar, historia antigua y 17 temáticas”, detalló.
A estas iniciativas, se sumó este año el primer “posgrado en diseño de juguetes e interfaces lúdicas” que se puede cursar en la facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA, informó a Télam el presidente de CAIJ, Matías Furió.
Por su parte, la directora del postgrado, Dolores Delucchi, defendió el desafío de pensar e incorporar el diseño en juguetes frente a un público infantil que prefiere consumir productos tecnológicos.
“Me parece que el mercado del juguete aún no encontró demasiadas formas o alternativas para complementar el juego físico y el digital o interactivo. Parte de nuestra propuesta es trabajar con software, posibilidades electrónica desde el arte y la ciencia. Es parte de nuestra cultura y la vamos a tomar”, contó Delucchi a Télam.
“Nuestra perspectiva no es desarrollar juguetes de diseño ni didácticos, trabajamos sobre el concepto de juego, para nosotros el diseño está enfocado en saber llevar la propuesta de juego a una idea estética y acercar algo apropiado para nuestra infancia, situado en nuestro cultura e historia”, dijo la directora